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Seguimiento de ejemplares liberados

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Cuanto sabes de aves

Las águilas de Bonelli que estamos siguiendo mediante GPS nos ha demostrado que nuestras ideas preconcebidas solo se cumplen a veces y que la adaptabilidad de esta especie es mucho mayor de lo suponíamos. Es el caso de la hembra “Iber”, que contra todo pronóstico tomó dirección norte durante su dispersión juvenil y hoy en día se halla en el centro de Francia.

La hembra de águila de Bonelli “Iber”, en el territorio de liberación en Kanpezu (Álava), días antes de iniciar su dispersión juvenil hacia Francia.

Habitualmente se piensa que cuando los pollos de águila de Bonelli se dispersan lo hacen en direcciones predeterminadas y hacia zonas más mediterráneas y ricas en alimento. Pero si algo ha demostrado el radioseguimiento GPS de más de 160 ejemplares liberados dentro de los proyectos LIFE Bonelli y AQUILA a-LIFE de la Unión Europea es que la dispersión juvenil de nuestras águilas de Bonelli es mucho más azarosa y variopinta de lo que se piensa.

“Iber” es un ejemplo claro de esta variabilidad, una muestra de que algunos ejemplares, posiblemente más de los que creíamos, se dispersan hacia el norte. Esta hermosa hembra criada en cautividad por GREFA en sus instalaciones de Majadahonda (Madrid), fue introducida en 2017 en Kanpezu (Montaña Alavesa). A las dos semanas de volar del nido se dispersó, pero no lo hizo siguiendo nuestros esquemas, sino siguiendo su instinto: hacia el norte.

A través de los montes vascos pronto llegó al Cantábrico y bordeando la costa hacia el este se topó con el embudo del cabo de Higer. Pero un desgraciado accidente contra un tendido eléctrico cercenó su dispersión cerca de Hondarribia. Gracias al radioseguimiento y la rápida intervención de nuestros compañeros los guardas forestales de Gipuzkoa pudimos recuperarla a punto de morir. Primero en el Centro de Recuperación de Fauna Salvaje de Martioda (Álava) la curaron con cariño y luego en el centro de GREFA la rehabilitaron y pusieron "en forma" para poder ser liberada de nuevo.

“Iber” durante su rehabilitación en el hospital de fauna de GREFA (Majadahonda, Madrid).

Segunda oportunidad

En la primavera de 2018 volvimos a introducir a “Iber” con otros cinco pollos de águila de Bonelli en Kanpezu. Tras estar asentada un par de semanas en su territorio de liberación, “Iber” volvió a dispersarse de nuevo hacia el norte, lo que le llevó esta vez hasta Navarra desde donde, después de casi un mes, cruzó el Pirineo por Lindux y se asentó en el País Vasco francés.

Durante todo el invierno “Iber” se ha estado moviendo a cortas distancias, de bosquete en bosquete, cazando entre prados. ¿Qué estará comiendo allí? La respuesta la obtuvimos cerca de Sauveterre-de -Beárn (Francia), donde “Iber” se sedimentó durante más de dos meses sin casi moverse. Cuando fuimos a comprobar cómo se podía mantener en un espacio tan reducido (85 hectáreas) la respuesta no pudo ser más evidente: se había asentado en una zona con una enorme concentración de palomas, con miles de torcaces durmiendo todos los días en los mismos árboles que ella y pastando a sus pies en los campos recién cosechados de maíz.

Introducción de “Iber”, a principios de mayo de 2018, en el nuevo voladero instalado en la Montaña Alavesa dentro del proyecto AQUILA a-LIFE. Foto: R. Aranbarri.

En el siguiente vídeo podéis comprobar la espectacular concentración de palomas torcaces en esta zona de Francia donde se asentó “Iber” durante su dispersión juvenil:

El invierno acabó y las torcaces ya han comenzado a regresar a sus zonas de reproducción. Pero “Iber”, una luchadora, no se ha dado por vencida. Ni corta ni perezosa se ha puesto en marcha de nuevo hacia el norte, posiblemente siguiendo a los bandos de palomas en su migración prenupcial. Así se ha adentrado en el corazón de Francia y ha llegado hasta Limoges, donde se ha detenido.

Esperemos que “Iber” regrese al territorio alavés donde completó su crianza y fue liberada. Le estaremos esperando y, si no es así, confiamos que tenga mucha suerte allá donde su instinto y el azar le lleven.

Movimientos dispersivos de “Iber”, águila de Bonelli liberada en 2018 en Kanpezu (Álava) dentro del proyecto AQUILA a-LIFE

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